Entrenar para vivir

coaching gimnasioQuiero aprovechar esta primera entrada del blog para explicar un poco la filosofía sobre qué es entrenar y para qué entreno. Deciros que esta opinión es absolutamente personal, y que cada uno tendrá sus razones personales y su propia filosofía.

Entrenar para mi es divertirme, es jugar. Pero aunque esto parece muy evidente, llegar a esta conclusión y estado mental me ha costado muchos años y mucho sufrimiento conmigo mismo. Al principio de todo, hace muchos años, empecé a entrenar por un problema personal de autoestima e imagen personal, quería parecerme a alguno de mis ídolos, y eso me reportaría aprobación social y me posicionaría en una escala superior dentro de mi grupo de amigos. Esta creencia es muy común, todos en algún momento hemos pensado que:

  • Chicos: «si estoy fuerte y musculado tendré más éxito entre las mujeres, seré más importante en mi grupo de amigos, podría ser el lider»
  • Chicas: «si estoy delgada tendré más éxito entre los chicos, podré ser más popular y la lider de mi grupo de amigas»

Pensamientos primarios generados en una sociedad donde vemos que se retoca hasta lo más antinatural todo lo que sale en revistas, haciendo a muchas de estas personas modelos a seguir, y que en realidad son falsos (al menos en su resultado final). Incluso en concursos «deportivos» como Men Physique o Culturismo, vemos como el resultado final está adulterado con bronceadores naturales, operaciones de estética y fármacos de dudosa legalidad, todo para generar una sensación «natural» de algo que no lo es, grandiosidad masculina y gracilidad y exuberancia femenina.

Empecé a entrenar sin gustarme lo que hacía, sólo por el fin en sí mismo, me dejé llevar por la corriente más comercial de esto, por los atajos y los resultados «milagro». Empecé a devorar revistas y artículos que ahora me doy cuenta de lo poco instructivos que eran. Hablamos de revistas donde exponen el entrenamiento de una persona «modelo», y que te invitan a cosas como «si sigues este entrenamiento acabarás como este tío, en sólo 12 semanas», pero además «si tomas este suplemento, te verás como él en 10 semanas» y «tendrás el éxito que deseas».

De repente me dí cuenta de toda la hipocresía y falsedad que rodea al mundo de la «estética deportiva», y de que en realidad no hacía deporte, sino que trataba de realizarme a mi mismo una «cirujía estética» a base de hierro y cardio. Así que empecé a investigar y me di cuenta de una cosa, la estética está más relacionada con la dieta que con el deporte. Esto es así de crudo, si quieres cambiar tu aspecto estético, la dieta que realices es el 90% de tus resultados, dicho de otro modo, «eres lo que comes». Pero no voy a entrar en esto, para eso tendremos más entradas en el blog.

La conclusión que saco de todo esto es que hasta que no descubras que entrenar tiene que divertirte y no ser un medio para conseguir un fin, nunca conseguiras entrenar de manera correcta. Si  no te gusta correr, no corras. Si no te gusta levantar pesas, no las levantes. Si no te gusta sufrir, no sufras. Afortunadamente tenemos hoy en día un monton de disciplinas y deportes donde poder divertirse. A mi personalmente me gustan todos, porque he logrado entender que lo que me divierte es ver si puedo superar una marca, conseguir un movimiento nuevo o terminar un reto, ya sea una carrera de obstáculos, la San Silvestre o levantar 180 kilos en peso muerto. He conseguido que el deporte me divierta, porque al final es en eso en lo que consiste esto, en divertirse y entrenar para vivir, no en vivir para entrenar como hacía antes.